¿Cómo adaptar una actividad innovadora, tecnológica y de base social, a una situación extraordinaria como es la pandemia en el servicio terapéutico de prevención de adicciones que presta la Fundación Yrichen?

La empresa

La Fundación Canaria Yrichen lleva más de 30 años desarrollando una labor de atención a las adicciones desde un punto de vista preventivo y terapéutico. Hace dos años impulsaron el Espacio Maker ‘El Sótano’, un área especializada en la dotación de alta tecnología (impresoras 3D, Croma, Realidad Virtual, etc.) como herramienta para la prevención de las tecnoadicciones, así como en el uso inadecuado de las TIC especialmente entre la juventud, y a nivel terapéutico respecto a paliar las posibles consecuencias derivadas de las adicciones.

El reto

La dependencia de la presencialidad en el uso de dispositivos tecnológicos en los tradicionales Makers o Fab Labs, supone ahora un hándicap para realizar talleres o acciones creativas. ¿Qué métodos y herramientas nos permitirían adaptar el servicio que presta el espacio Maker para su uso como recurso online o a distancia manteniendo los mismos objetivos?